

Cazorla tiene algo y si encima nos vamos al camping-cortijo “San Isicio” la sensación de ese algo se agudiza.
Antes de entrar y en las mismas puertas del parque, es casi obligado hacer un alto en este pueblo y dormir por supuesto en este camping.
Sé de esa manía de muchos autocaravaneros de no entrar en un camping por el mero hecho de tener una autocaravana; error craso, tenemos campings que merecen todos mis respetos por muchas causas y este es uno, regentado por un matrimonio holandés que lo único que pretenden es que estés bien.
Como he dicho antes, no pretendo hacer una guía, indico un pueblo, un lugar y a descubrir, ese es el secreto, indagar por las calles de Cazorla, chatear, picar, hablar con sus gentes y después paladear tranquilamente lo vivido en esa parcela que nos ha colocado el holandés.
A estas alturas es posible que se pueda pensar en mis intereses, que pudieran estar relacionados con este camping, que nadie se mueva a error, no me mueve interés alguno ni con este no con ninguno.
Dedicado el tiempo que cada uno crea conveniente a vivir Cazorla, a gustarla, tenemos el paso libre para más andanzas.
No os olvidéis de Quesada, un pueblo no muy lejos de Cazorla
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